Personas mayores, las mejores aliadas para crear productos y servicios
29 agosto, 2025

Hombre mayor sosteniendo una tablet: A su lado se lee el texto: “El futuro también envejece y necesita tecnologías diseñadas con visión, experiencia y diversidad generacional”.

“A las personas mayores no les interesa la tecnología”. Esa categórica afirmación no es cierta. La realidad es que muchas veces las herramientas digitales no han sido pensadas para ellas y por eso no les resultan útiles o atractivas. Cuando la tecnología se adapta a sus verdaderas necesidades, el interés y la participación aparecen. Y, ¿quién mejor que ellas mismas para decir qué necesitan?

Con esta convicción, la Fundación Saldarriaga Concha creó +60 Datos Plateados, una plataforma que reúne información de diversas fuentes, como el DANE, sobre las personas mayores, y la presenta de manera clara y fácil de entender para cualquier público. Al ingresar, por ejemplo, se puede ver que en Colombia habitan 7,8 millones de personas mayores de 60 años, lo que representa 14,9 % de la población total. De ellas, 55,5% son mujeres y 44,5%, hombres.

“El propósito de la plataforma no solo es informar, también es inspirar a emprendedores, diseñadores, programadores, comunicadores y organizaciones interesadas en este grupo poblacional, para que creen soluciones, productos y servicios verdaderamente pensados desde sus realidades y necesidades”, dice Iván Darío Gómez Castaño, Líder de Entornos Digitales de la Fundación Saldarriaga Concha.

Este propósito ya se está haciendo realidad. Después del lanzamiento de la plataforma, la Fundación buscó un equipo de socios para que cinco ciudades del país fueran escenario de una serie de talleres y grupos focales que buscan hacer prototipos de productos y servicios diseñados para las personas mayores.

Rostro de una mujer mayor. A su lado se lee el texto: “+60 Datos Plateados no acumula cifras. Presenta información para revelar diversas realidades. Y propone diseñar desde y para la vejez”.

Los talleres se realizaron en alianza con CEDER de Manizales, Ruta N (Medellín), Universidad del Norte (Barranquilla), Universidad Icesi (Cali), Universidad de Los Andes y Universidad Minuto de Dios (Bogotá). Cada ciudad reveló necesidades y oportunidades distintas y las ideas que surgieron respondieron a contextos reales, gracias a la participación de las personas mayores.

En total se realizaron cinco talleres, que reunieron a 144 participantes y dieron origen a 25 prototipos, que se darán a conocer más adelante después del proceso de sistematización. También participaron diseñadores, desarrolladores, académicos y organizaciones de base tecnológica y comunitaria, que imaginaron soluciones conectadas con sus contextos, trayectorias y formas de vida.

 

La voz de las personas mayores

La imagen contiene el siguiente texto: "Muchas personas mayores siguen creando, sosteniendo redes, tomando decisiones. ¿Y si el problema no es la edad, sino cómo la narramos?

Fernando Roca, escritor de la guía Ahora soy papá de mis papás participó en el taller de Bogotá. Afirma que desde lo digital se puede ayudar a las personas mayores, si se facilitan las herramientas. “Para innovar lo primero es escucharlas, para esto necesitamos personas mayores en nuestros equipos de desarrollo y hacer pruebas integrando tecnología, servicio y personas”, dice.

Como señala Roca, involucrar a las personas mayores es una necesidad urgente, especialmente en este momento de la historia cuando la región se acelera el proceso de envejecimiento. Actualmente, son pocas las soluciones concretas que realmente mejoran la calidad de vida de este grupo poblacional.  

Justamente, los talleres revelaron que la brecha digital no se explica solo por la falta de acceso, sino por la ausencia de un sentido o propósito en el uso de la tecnología. También se confirmó que el trabajo intergeneracional potencia los procesos creativos, y que el diseño colectivo necesita tiempos generosos, roles claros y metodologías que se ajusten al ritmo de las conversaciones.

“El envejecimiento es un reto que tenemos los países de Latinoamérica, que ya vivieron Estados Unidos, Europa y Asia, por eso tenemos que pensar cómo vamos a transformar nuestras sociedades y cómo vamos a ofrecer productos y servicios que se adapten a estos. Este taller nos ha permitido saber qué está pasando, quiénes están trabajando y cómo podemos articularnos para tener mejores soluciones”, explica Sergio Ramírez, de Tecvo Bioingeniería (Medellín).

Fortalecimiento de la autonomía

Estos talleres fueron la oportunidad para compartir saberes, redes de intercambio, instructivos colaborativos y sistemas de apoyo comunitario. Se sembraron vínculos que hoy conforman una base valiosa para seguir expandiendo la estrategia +60.

“Estamos pensando en todas las personas mayores, con sus necesidades, especialmente a aquellas que se les dificulta tener acceso a la tecnología”, dice Paula Rentería, coordinadora del Centro de Actividad Física de Adultos Mayores de la Caja de Compensación Familiar de Caldas (Confa).

Además, el proyecto ha confirmado que las personas mayores siguen siendo productivas y buscan la manera de generar esta oportunidad para los demás. “Tengo 73 años y quiero ser un individuo productivo, aprender, aportar y ser autónomo. Por esto, contribuir a que se genere una red nacional que permita participar en proyectos a nivel de salud, bienestar, emprendimiento y conexión con personas mayores es mi desafío principal en este momento”, concluye Rafael Orduz, consultor de la Fundación Saldarriaga Concha.

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