El Fondo Mayor, una alianza por la vejez y el envejecimiento activo liderada por las Fundaciones Saldarriaga Concha, Arturo Sesana, y Ramírez Moreno, continúa expandiendo su alcance en el país. El objetivo es claro: crear mecanismos de financiación y acompañamiento que fortalezcan los emprendimientos o negocios liderados por personas mayores en Colombia, mejorando su calidad de vida y consolidando un ecosistema de los negocios “plateados” que reconozca su experiencia, sabiduría y capacidad transformadora.
Con su llegada al departamento de Caldas, Fondo Mayor reafirma la convicción de que las personas mayores son agentes activos del desarrollo económico y social. Impulsar sus negocios tiene un impacto tangible en las economías locales, en la cohesión comunitaria y en la manera en que se entiende la productividad y el envejecimiento en la actualidad.
Una alianza para fortalecer el talento mayor
En Caldas, 44 unidades productivas lideradas por personas mayores de 50 años fueron fortalecidas a través de un proceso colaborativo al cual se unieron la Fundación Luker, reconocida por su compromiso con el desarrollo regional, e Incubar, entidad con amplia trayectoria en procesos de aceleración empresarial y acompañamiento a emprendedores en el Eje Cafetero.
Durante siete meses, los participantes hicieron parte de un programa de aceleración empresarial que ofreció una ruta integral de fortalecimiento. A través de diagnósticos empresariales, mentorías especializadas, talleres de formación y acompañamiento técnico, se buscó no solo mejorar la competitividad de los negocios, sino también promover su sostenibilidad, innovación y crecimiento estratégico.
Resultados que inspiran
El impacto de este proceso se refleja en resultados concretos que dan cuenta del potencial y la resiliencia de los negocios liderados por las personas mayores:
- 89% de los negocios participantes integraron herramientas digitales que optimizaron precios y canales de venta.
- 92% fortalecieron su identidad y coherencia de marca, logrando mayor visibilidad para la atracción y desarrollo de nuevos clientes.
- 88% mejoraron su rentabilidad y control financiero.
- 60% fortalecieron la cultura organizacional y el bienestar de sus equipos de trabajo.
- 100% alcanzaron estándares de calidad e inocuidad en sus procesos.
- 88% ordenaron su estructura y planificaron su crecimiento estratégico.
En términos de resultados económicos, las 44 unidades productivas generaron 11 nuevos empleos, incrementaron sus ventas en promedio un 18%, ampliaron su base de clientes en 23% y crecieron en sus canales digitales un 32%.
Estos indicadores confirman que los negocios de las personas mayores no solo son viables, sino que constituye un motor de desarrollo con alto valor social y económico.
Historias que dejan huella
Como parte del cierre del proceso, se realizó un Demo Day, un espacio pensado para visibilizar los resultados y las historias detrás de cada negocio. Allí se compartieron experiencias de mujeres y hombres mayores que, con disciplina, creatividad y pasión, han logrado sostener y hacer crecer sus proyectos productivos.
Cada historia representa una lección de vida y un ejemplo de cómo la edad no limita los sueños, sino que aporta experiencia, visión y propósito.
“Estas historias nos muestran que las personas mayores no solo tienen la capacidad de emprender, sino también de liderar transformaciones en sus comunidades”, señalaron los voceros del programa durante el evento de cierre.
Liderazgo femenino y transformación social
Uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia en Caldas fue el liderazgo femenino. Muchas de las unidades productivas fortalecidas están encabezadas por mujeres mayores que, además de sostener a sus familias, se han convertido en referentes de liderazgo, innovación y empoderamiento en sus territorios.
Su ejemplo demuestra que el emprendimiento en la edad mayor puede ser también una herramienta de autonomía económica, cierre de brechas y transformación social.
Un modelo que redefine el envejecimiento
Con experiencias como esta, Fondo Mayor se consolida como una estrategia que trasciende la financiación de proyectos. Se trata de una apuesta por la dignificación del envejecimiento, por la participación activa de las personas mayores en la vida económica y por el reconocimiento de su papel como líderes, generadores de empleo y guardianes del conocimiento.
El paso por Caldas deja una huella profunda: comunidades más fuertes, negocios más sólidos y una narrativa renovada sobre la vejez.
Porque cuando las personas mayores tienen oportunidades, los territorios se transforman y las sociedades avanzan hacia un futuro más equitativo, inclusivo y sostenible.


