LO QUE LA GUERRA NO LOGRÓ QUITARNOS

MEMORIAS E IMPACTOS DE LA GUERRA SOBRE LAS PERSONAS MAYORES

Los colombianos han envejecido en el marco del conflicto armado. Hay quienes han sentido las afectaciones de manera indirecta, viviendo bajo condiciones de inseguridad, con el constante temor de un atentado o un secuestro; millones más han tenido que atravesar vulneraciones directas de sus derechos humanos, lo que les ha impedido, en muchos casos, vivir la vida que siempre quisieron. Doña Teresa había imaginado una vejez tranquila con su esposo, rodeada de hijos y nietos, vecinos y amigos, espantando, con un abanico multicolor, el calor húmedo del Urabá; Rogelio había imaginado una vejez viajera: a la Buenos Aires de Gardel seguirían los viñedos de Chile y las playas sin número de las costas colombianas; Aurora planeaba una expansión de su negocio, tres locales estratégicamente ubicados en Barranquilla le darían la posibilidad de ingresar a las grandes ligas de los almacenes de cadena; Luis nunca pensó en su vejez1. A ellos, como a millones de colombianos más, la violencia imprevisible del conflicto armado se les interpuso en el camino a la vejez.