Si bien, Colombia ratificó este año la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por las Naciones Unidas en el año 2006, son muchos los retos en inclusión laboral, educación, accesibilidad e inversión social que el país debe tener presente. Este 3 de diciembre cuando se conmemora el ‘Día Mundial de las Personas con Discapacidad’, la Fundación Saldarriaga Concha quiere mostrar un balance de la situación que viven casi tres millones de colombianos, y expone los retos y desafíos que tenemos como Estado, empresarios y sociedad.
Las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) señalan que actualmente en el país existen 2,9 millones de personas con discapacidad, quienes representan el 6,4% de la población colombiana. No obstante, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, (ENDS) menciona que esta cifra asciende al 7%, es decir, que más de tres millones de colombianos viven en esta condición.
Los datos del Dane indican que del total de las personas con discapacidad en el país, el 52,3% está en edad productiva, pero solo el 15,5% de ellas se encuentra realizando algún tipo de trabajo. De igual manera, la entidad señala que solo el 2,5% de este grupo de la población obtiene remuneración de un salario mínimo legal vigente.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con discapacidad tienen más probabilidades de estar desempleadas y generalmente ganan menos cuando trabajan. Un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) comprobó que, en 27 países, las personas con discapacidad en edad de trabajar, en comparación con las personas sin discapacidad, experimentan desventajas significativas en el mercado laboral y tienen peores oportunidades de empleo.
Según las conclusiones del informe “Discapacidad en Colombia: Retos para la Inclusión en Capital Humano”, realizado por la Fundación Saldarriaga Concha en 2011, en la mayoría de los hogares colombianos en los que viven personas con discapacidad, las privaciones son notorias y críticas por la poca atención que reciben de acuerdo con los insuficientes recursos de los que disponen sus hogares; la presencia del Estado es marginal en buena parte del territorio nacional. Es necesario mejorar la capacidad de protección y de atención, las acciones deben ser pertinentes con las condiciones de pobreza y desamparo en las cuales se debaten estas personas junto con sus familias.
Existe un círculo perverso entre la discapacidad y la pobreza pues ésta es más recurrente en los hogares con menores ingresos. Además, las difíciles condiciones de vida que rodean a estas familias generan mayores factores de riesgo (mala alimentación, altos niveles de desatención en salud, escaso acceso a los servicios públicos, hacinamiento, dificultades en saneamiento básico, etc.) La discapacidad a su vez crea mayores riesgos de pobreza, aparta a la persona de reales posibilidades para generar ingresos al interior de su hogar, y su tratamiento exige múltiples sacrificios económicos por parte de su familia.
Según Soraya Montoya, directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, la inclusión laboral en el país es una tarea pendiente. “Colombia debe tener cada vez más personas bien formadas que puedan acceder al mercado laboral. Desde la Fundación estamos convencidos de que la población con discapacidad merece entrar a ese mercado por las capacidades que posee y porque realizan excelentemente su trabajo. Ellas deben convertirse en un proyecto de desarrollo laboral para las empresas”, afirma Montoya.
Entre tanto, Alejandra León, directora del Programa Empresarial de Promoción laboral para Personas con Discapacidad, ‘Pacto de Productividad’, una iniciativa interinstitucional que busca generar un modelo de articulación entre los actores del mercado laboral en torno a la inclusión de estas personas, cree que este es un tema del que ya participan varias empresas en el país. Sin embargo, para ella, “en Colombia todavía no son visibles los programas de promoción y generación de empleo por parte del gobierno y a esto se suma que se requieren ajustes o aclaraciones a la normatividad del país”.
“Cuando un empresario adelanta un proceso adecuado de inclusión laboral, no solo se convence de que dio un aporte importante a la productividad de su empresa y a su país, sino que dio la oportunidad de mejorar la calidad de vida a una familia colombiana”, enfatiza Alejandra León.
Según datos del programa ‘Pacto de Productividad’ hasta la fecha se ha logrado sensibilizar a 1.016 empresas sobre las posibilidades y los beneficios tangibles e intangibles que puede aportar a estas entidades un proceso de inclusión laboral. Entre las compañías informadas se encuentran: Colcafé, Fundación Corona, Wok y Venus Colombiana S.A. Así mismo, el programa referencia que durante este proceso se han logrado ubicar laboralmente a 85 personas con discapacidad.
Por una inclusión laboral sin imaginarios sociales
Durante años, la sociedad ha considerado que las personas con discapacidad se encuentran limitadas para poder realizar un trabajo serio, responsable y de calidad al interior de las empresas. Sin embargo, los resultados de algunas experiencias exitosas señalan que en muchos casos el desempeño de estas personas puede llegar a ser incluso mejor que el de aquellas que no tienen discapacidad.
De acuerdo con Alejandra León, en las empresas hay varios estereotipos que les impiden contratar a las personas con discapacidad. “Algunas compañías creen que discapacidad es sinónimo de incapacidad o de enfermedad profesional, cuando con los respectivos acompañamientos, esta condición se dignifica a través de trabajo y del aporte que a ellos les brinde la familia, la sociedad y el Estado”, explica León.
La directora de ‘Pacto de Productividad’ considera además que el mayor obstáculo que tienen las personas para acceder al empleo se debate entre los vacíos legales que hay en el país y las barreras actitudinales que hay en las empresas. “La inclusión laboral depende de las oportunidades que tenga la población con discapacidad para acceder a la educación y a la formación para el trabajo. Existen varios casos en los que se ha demostrado que estas personas pueden desempeñarse en todos los niveles de la pirámide ocupacional”, asegura la directora.
Una sociedad con oportunidades para todos
Según las más recientes estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, es decir, alrededor del 15% de la población.
De acuerdo con esa misma organización, el número de personas con discapacidad aumenta debido al incremento global de los problemas crónicos de salud asociados a esta condición, entre ellos la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos mentales. El fenómeno se debe al envejecimiento de la población, puesto que las personas mayores tienen un alto riesgo de adquirirlas.
Frente a este panorama, es importante que el Estado, las familias, las empresas y las mismas personas con discapacidad se convenzan de que dar oportunidad de empleo a este grupo de la población trae beneficios para todos.
El sector hotelero y el de comunicaciones, por ejemplo, han comenzado a brindar oportunidades de empleo a las personas con discapacidad, lo que les ha permitido cosechar los frutos de esta iniciativa.
Adriano Fajardo, Vicepresidente de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco) entidad que desde hace dos años y medio trabaja en un programa de inclusión laboral para personas con discapacidad cognitiva, considera que “el empresario muchas veces cree que contratar a una persona con esta condición se le puede convertir en un problema para el empresa o para sus otros empleados, pero la realidad no es así”.
En nuestro caso, explica Fajardo, “a través del programa de responsabilidad social de Cotelco se ha logrado ubicar laboralmente a 9 de los 19 jóvenes que empezaron el primer ciclo hace dos años y medio. Esto quiere decir que si hoteles como la Fontana, Radisson o Virrey Park cuentan ya con personas con discapacidad es porque las condiciones y capacidades de ellas son tan buenas que merecen una oportunidad como las demás. Para mí la calidad del trabajo de estas personas no se discute.”
Por su parte, Maritza Silva, directora Ejecutiva de la Corporación Eccos Contacto Colombia, organización que trabaja desde hace cuatro años por la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad física y visual a través de un modelo integral que cubre desde la atención psicosocial hasta la práctica laboral, cree que lo que necesitan estas personas son oportunidades.
“Las empresas y la sociedad creen que las personas con discapacidad tienen menos capacidades para desempeñar su trabajo y esto es un error. La realidad es que ellas tienen mucho potencial y dar oportunidad de trabajo a estas personas puede ser un elemento generador de desarrollo económico para el país porque hay que tener en cuenta que es una población potencialmente productiva que no está siendo tenida en cuenta”, menciona Silva.
Por un futuro en igualdad de condiciones
Son varios los desafíos que tienen el país, el Estado y la sociedad para garantizar en pleno desarrollo y cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad. Este 3 de diciembre, ‘Día Mundial de las Personas con Discapacidad’, es una oportunidad para que todos los actores de la sociedad entiendan que este grupo de la población puede y debe contar con las mismas posibilidades y oportunidades de los demás.
Uno de los retos que tiene el país en materia de inclusión laboral apunta hacia la consolidación de una política de empleo formal y estable que beneficie a todos sus habitantes, entre ellos a las personas con discapacidad. “Hay que aprovechar el ‘Boom’ económico del cual se habla para que sea distribuido en todas las poblaciones de Colombia, en donde se brinden oportunidades laborales que a la postre se transformen en herramientas de desarrollo”, afirma la directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, Soraya Montoya.
Por su parte, Alejandra León, considera que las empresas “deben dejar de pensar que el tener una discapacidad visual, auditiva, física o mental, es un impedimento para que las personas desempeñen roles o trabajos iguales que cualquier otra. Muchas compañías ya han dado el primer paso, ahora, la invitación es para que todas le apuesten a las capacidades de estas personas”.
Finalmente, Maritza Silva cree que no solo el Estado o las empresas tienen un compromiso con la población con discapacidad, sino también las mismas organizaciones que trabajan con ella. “Como instituciones tenemos que eliminar ese enfoque asistencialista. Hay que dejar a un lado esa idea de que estas personas requieren únicamente apoyos, hay que valorar sus capacidades y por ende cuando pedimos igualdad nos referimos a que esta población debe conocer tanto sus derechos como sus deberes para que así pueda participar adecuada y activamente en la sociedad”, concluye Silva.
Educación: pilar de la formación profesional de calidad
Especialistas en el tema de discapacidad han coincidido en que para lograr una verdadera inclusión social, es necesario crear un cambio de cultura en la sociedad que solo se logra desde el ámbito escolar. Para la poblacióncon discapacidad como para cualquier otra, la educación es el pilar para el fortalecimiento de sus capacidades, conocimientos y destrezas.
“El país cuenta desde hace varios años con una ley sobre educación inclusiva enfocada hacia las personas con discapacidad que aún hoy no se ha materializado. Si bien, ha habido avances, todavía el país no cuenta con suficientes profesores o educadores que tengan dentro de su visión una clara formación integral y de calidad que tenga en cuenta a este grupo de la población”, menciona Augusto Galán Sarmiento, presidente de la Junta Directiva de la Fundación Saldarriaga Concha.
Galán agrega que solo “el acceso a una educación y a una formación de calidad que le permita a las personas con discapacidad capacitarse, desarrollarse y tener un proyecto de vida, será la manera que permita a la totalidad de estas personas ingresar al mercado laboral desde donde podrán aportarle al desarrollo económico y social de la sociedad”.

Esta posición es compartida por Maritza Silva, quien asegura que “en la medida en que las personas con discapacidad tengan una oportunidad de acceder a la educación, tendrán muchas más posibilidades de ser competitivos y podrán generar recursos para sus vidas y sus familias”.
La directora Ejecutiva de la Corporación Eccos agrega que en este punto “el uso de las nuevas tecnologías juega un rol muy importante porque a través de estas herramientas el Estado puede brindar mayores oportunidades a estas personas para acceder a la educación y puedan así ejercer plenamente sus derechos”.
Las ciudades accesibles ayudan a la inclusión laboral
A diario las personas con discapacidad se enfrentan a distintos obstáculos que les impiden acceder a espacios públicos, privados, a medios de transporte, a la salud, a la educación y a obtener un empleo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la falta de transporte y de infraestructuras accesibles en las ciudades se convierte en otro tipo de barrera para la población con discapacidad y en uno de los principales factores externos de exclusión laboral.
Por esta razón, los especialistas recomiendan a arquitectos, ingenieros y diseñadores que antes de construir tengan en cuenta que:
- Los andenes en las calles deben ser de 1,50 metros de ancho.
- La inclinación de las rampas deben estar ente el 10% y el 12% y deben estar ubicadas en las esquinas de los andenes.
- El ancho de las puertas para ingresar a los edificios debe ser de 0,90 metros.
- Los mostradores de las entidades bancarias deben estar a 0,90 metros del piso.
- Los baños de cualquier entidad ya sea pública o privada deben ser accesibles.
- Los estadios, teatros y coliseos, entre otros, deben destinar zonas específicas para personas en sillas de ruedas.
Inversión social
De acuerdo con el proyecto Reddis, iniciativa que adelantan las fundaciones Saldarriaga Concha y Foro por Colombia, además de la Embajada del Reino Unido en las ciudades de Barranquilla, Bogotá, Cali, Medellín y Pereira, la temática de discapacidad aún no ocupa un espacio importante dentro de las agendas políticas de municipios y capitales de departamento.
Por ejemplo, de las cinco ciudades mencionadas, solo tres (Bogotá, Cali y Medellín) cuentan con una política pública en discapacidad. No obstante, ello no garantiza que los derechos de las personas con discapacidad estén siendo valorados y respetados en su totalidad, porque, como en la caso de Cali, aunque la política existe, ésta no se aplica.
Basándose en los datos que la Secretaría de Hacienda de cada Distrito ha suministrado al Departamento Nacional de Planeación, DNP, Reddis pudo analizar el promedio de las inversiones fiscales per cápita que durante los últimos cinco años han invertido en las personas con discapacidad las administraciones de estas ciudades.
El ejercicio permitió establecer que de éstas la que más invierte es Bogotá con $41.466 por persona, seguido de Medellín con $35.060, Barranquilla con $8.663, Pereira con $3.490 y Cali con $3.178, convirtiéndose de esta manera en la ciudad que menos invierte.

Si bien, Colombia ratificó este año la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por las Naciones Unidas en el año 2006, son muchos los retos en inclusión laboral, educación, accesibilidad e inversión social que el país debe tener presente. Este 3 de diciembre cuando se conmemora el ‘Día Mundial de las Personas con Discapacidad’, la Fundación Saldarriaga Concha quiere mostrar un balance de la situación que viven casi tres millones de colombianos, y expone los retos y desafíos que tenemos como Estado, empresarios y sociedad.
Bogotá, D.C. Las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) señalan que actualmente en el país existen 2,9 millones de personas con discapacidad, quienes representan el 6,4% de la población colombiana. No obstante, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, (ENDS)1 menciona que esta cifra asciende al 7%, es decir, que más de tres millones de colombianos viven en esta condición.
Los datos del Dane indican que del total de las personas con discapacidad en el país, el 52,3% está en edad productiva, pero solo el 15,5% de ellas se encuentra realizando algún tipo de trabajo. De igual manera, la entidad señala que solo el 2,5% de este grupo de la población obtiene remuneración de un salario mínimo legal vigente.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con discapacidad tienen más probabilidades de estar desempleadas y generalmente ganan menos cuando trabajan. Un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) comprobó que, en 27 países, las personas con discapacidad en edad de trabajar, en comparación con las personas sin discapacidad, experimentan desventajas significativas en el mercado laboral y tienen peores oportunidades de empleo.
Según las conclusiones del informe “Discapacidad en Colombia: Retos para la Inclusión en Capital Humano”, realizado por la Fundación Saldarriaga Concha en 2011, en la mayoría de los hogares colombianos en los que viven personas con discapacidad, las privaciones son notorias y críticas por la poca atención que reciben de acuerdo con los insuficientes recursos de los que disponen sus hogares; la presencia del Estado es marginal en buena parte del territorio nacional. Es necesario mejorar la capacidad de protección y de atención, las acciones
1 Encuesta Nacional de Demografía y Salud, ENDS – 2010.
deben ser pertinentes con las condiciones de pobreza y desamparo en las cuales se debaten estas personas junto con sus familias.
Existe un círculo perverso entre la discapacidad y la pobreza pues ésta es más recurrente en los hogares con menores ingresos. Además, las difíciles condiciones de vida que rodean a estas familias generan mayores factores de riesgo (mala alimentación, altos niveles de desatención en salud, escaso acceso a los servicios públicos, hacinamiento, dificultades en saneamiento básico, etc.) La discapacidad a su vez crea mayores riesgos de pobreza, aparta a la persona de reales posibilidades para generar ingresos al interior de su hogar, y su tratamiento exige múltiples sacrificios económicos por parte de su familia.
Según Soraya Montoya, directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, la inclusión laboral en el país es una tarea pendiente. “Colombia debe tener cada vez más personas bien formadas que puedan acceder al mercado laboral. Desde la Fundación estamos convencidos de que la población con discapacidad merece entrar a ese mercado por las capacidades que posee y porque realizan excelentemente su trabajo. Ellas deben convertirse en un proyecto de desarrollo laboral para las empresas”, afirma Montoya.
Entre tanto, Alejandra León, directora del Programa Empresarial de Promoción laboral para Personas con Discapacidad, ‘Pacto de Productividad’, una iniciativa interinstitucional que busca generar un modelo de articulación entre los actores del mercado laboral en torno a la inclusión de estas personas, cree que este es un tema del que ya participan varias empresas en el país. Sin embargo, para ella, “en Colombia todavía no son visibles los programas de promoción y generación de empleo por parte del gobierno y a esto se suma que se requieren ajustes o aclaraciones a la normatividad del país”.
“Cuando un empresario adelanta un proceso adecuado de inclusión laboral, no solo se convence de que dio un aporte importante a la productividad de su empresa y a su país, sino que dio la oportunidad de mejorar la calidad de vida a una familia colombiana”, enfatiza Alejandra León.
Según datos del programa ‘Pacto de Productividad’2 hasta la fecha se ha logrado sensibilizar a 1.016 empresas sobre las posibilidades y los beneficios tangibles e intangibles que puede aportar a estas entidades un proceso de inclusión laboral. Entre las compañías informadas se encuentran: Colcafé, Fundación Corona, Wok y Venus Colombiana S.A. Así mismo, el programa referencia que durante este proceso se han logrado ubicar laboralmente a 85 personas con discapacidad.
Por una inclusión laboral sin imaginarios sociales
Durante años, la sociedad ha considerado que las personas con discapacidad se encuentran limitadas para poder realizar un trabajo serio, responsable y de calidad al interior de las empresas. Sin embargo, los resultados de algunas experiencias exitosas señalan que en muchos casos el desempeño de estas personas puede llegar a ser incluso mejor que el de aquellas que no tienen discapacidad.
2 El programa ‘Pacto de Productividad’ cuenta con el apoyo financiero del BID, Acción Social, el Sena y las Fundaciones Corona y Saldarriaga Concha.
De acuerdo con Alejandra León, en las empresas hay varios estereotipos que les impiden contratar a las personas con discapacidad. “Algunas compañías creen que discapacidad es sinónimo de incapacidad o de enfermedad profesional, cuando con los respectivos acompañamientos, esta condición se dignifica a través de trabajo y del aporte que a ellos les brinde la familia, la sociedad y el Estado”, explica León.
La directora de ‘Pacto de Productividad’ considera además que el mayor obstáculo que tienen las personas para acceder al empleo se debate entre los vacíos legales que hay en el país y las barreras actitudinales que hay en las empresas. “La inclusión laboral depende de las oportunidades que tenga la población con discapacidad para acceder a la educación y a la formación para el trabajo. Existen varios casos en los que se ha demostrado que estas personas pueden desempeñarse en todos los niveles de la pirámide ocupacional”, asegura la directora.
Una sociedad con oportunidades para todos
Según las más recientes estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, es decir, alrededor del 15% de la población.
De acuerdo con esa misma organización, el número de personas con discapacidad aumenta debido al incremento global de los problemas crónicos de salud asociados a esta condición, entre ellos la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos mentales. El fenómeno se debe al envejecimiento de la población, puesto que las personas mayores tienen un alto riesgo de adquirirlas.
Frente a este panorama, es importante que el Estado, las familias, las empresas y las mismas personas con discapacidad se convenzan de que dar oportunidad de empleo a este grupo de la población trae beneficios para todos.
El sector hotelero y el de comunicaciones, por ejemplo, han comenzado a brindar oportunidades de empleo a las personas con discapacidad, lo que les ha permitido cosechar los frutos de esta iniciativa.
Adriano Fajardo, Vicepresidente de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco) entidad que desde hace dos años y medio trabaja en un programa de inclusión laboral para personas con discapacidad cognitiva, considera que “el empresario muchas veces cree que contratar a una persona con esta condición se le puede convertir en un problema para el empresa o para sus otros empleados, pero la realidad no es así”.
En nuestro caso, explica Fajardo, “a través del programa de responsabilidad social de Cotelco se ha logrado ubicar laboralmente a 9 de los 19 jóvenes que empezaron el primer ciclo hace dos años y medio. Esto quiere decir que si hoteles como la Fontana, Radisson o Virrey Park cuentan ya con personas con discapacidad es porque las condiciones y capacidades de ellas son tan buenas que merecen una oportunidad como las demás. Para mí la calidad del trabajo de estas personas no se discute.”
Por su parte, Maritza Silva, directora Ejecutiva de la Corporación Eccos Contacto Colombia, organización que trabaja desde hace cuatro años por la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad física y visual a través de un modelo integral que cubre desde la atención psicosocial hasta la práctica laboral, cree que lo que necesitan estas personas son oportunidades.
“Las empresas y la sociedad creen que las personas con discapacidad tienen menos capacidades para desempeñar su trabajo y esto es un error. La realidad es que ellas tienen mucho potencial y dar oportunidad de trabajo a estas personas puede ser un elemento generador de desarrollo económico para el país porque hay que tener en cuenta que es una población potencialmente productiva que no está siendo tenida en cuenta”, menciona Silva.
Por un futuro en igualdad de condiciones
Son varios los desafíos que tienen el país, el Estado y la sociedad para garantizar en pleno desarrollo y cumplimiento de los derechos de las personas con discapacidad. Este 3 de diciembre, ‘Día Mundial de las Personas con Discapacidad’, es una oportunidad para que todos los actores de la sociedad entiendan que este grupo de la población puede y debe contar con las mismas posibilidades y oportunidades de los demás.
Uno de los retos que tiene el país en materia de inclusión laboral apunta hacia la consolidación de una política de empleo formal y estable que beneficie a todos sus habitantes, entre ellos a las personas con discapacidad. “Hay que aprovechar el ‘Boom’ económico del cual se habla para que sea distribuido en todas las poblaciones de Colombia, en donde se brinden oportunidades laborales que a la postre se transformen en herramientas de desarrollo”, afirma la directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, Soraya Montoya.
Por su parte, Alejandra León, considera que las empresas “deben dejar de pensar que el tener una discapacidad visual, auditiva, física o mental, es un impedimento para que las personas desempeñen roles o trabajos iguales que cualquier otra. Muchas compañías ya han dado el primer paso, ahora, la invitación es para que todas le apuesten a las capacidades de estas personas”.
Finalmente, Maritza Silva cree que no solo el Estado o las empresas tienen un compromiso con la población con discapacidad, sino también las mismas organizaciones que trabajan con ella. “Como instituciones tenemos que eliminar ese enfoque asistencialista. Hay que dejar a un lado esa idea de que estas personas requieren únicamente apoyos, hay que valorar sus capacidades y por ende cuando pedimos igualdad nos referimos a que esta población debe conocer tanto sus derechos como sus deberes para que así pueda participar adecuada y activamente en la sociedad”, concluye Silva.
Educación: pilar de la formación profesional de calidad
Especialistas en el tema de discapacidad han coincidido en que para lograr una verdadera inclusión social, es necesario crear un cambio de cultura en la sociedad que solo se logra desde el ámbito escolar. Para la población
con discapacidad como para cualquier otra, la educación es el pilar para el fortalecimiento de sus capacidades, conocimientos y destrezas.
“El país cuenta desde hace varios años con una ley sobre educación inclusiva enfocada hacia las personas con discapacidad que aún hoy no se ha materializado. Si bien, ha habido avances, todavía el país no cuenta con suficientes profesores o educadores que tengan dentro de su visión una clara formación integral y de calidad que tenga en cuenta a este grupo de la población”, menciona Augusto Galán Sarmiento, presidente de la Junta Directiva de la Fundación Saldarriaga Concha.